«El mayor destructor de la paz»: el discurso de Madre Teresa que sigue incomodando
El discurso de Madre Teresa al recoger el Premio Nobel de la Paz sigue siendo, casi medio siglo después, uno de los más incómodos que se han pronunciado en Oslo. Era el 11 de diciembre de 1979: una monja menuda, con un sari blanco de tres rayas azules, se puso ante los reyes de Noruega y dijo lo que nadie esperaba oír aquella noche.
Una sala que esperaba un discurso amable de Madre Teresa
De ella se esperaba lo previsible: gratitud, unas palabras sobre los pobres de Calcuta, quizá alguna anécdota conmovedora. Y empezó así, de hecho: pidiendo que rezaran todos juntos la oración de San Francisco de Asís.
Pero cuando llegó al corazón de su mensaje —qué es lo que de verdad rompe la paz en el mundo— no habló de guerras, ni de bombas, ni de armas nucleares. Habló de algo mucho más cercano.
Lo dijo sin levantar la voz, con el mismo tono sereno con el que un minuto antes había hablado de los ancianos olvidados por sus hijos. Y continuó con una pregunta que dejó la sala en silencio:
El argumento que sigue sin respuesta
Su razonamiento no era una consigna, era una cadena lógica: si aceptamos que el vínculo más fuerte que existe —el de una madre con el hijo que lleva dentro— puede romperse por voluntad propia, entonces ya no queda ningún vínculo humano que podamos dar por seguro. La violencia que empieza ahí no se queda ahí.
Por eso hablaba del aborto en un discurso sobre la paz. Para ella no eran dos temas distintos.
«No estaríamos aquí»
Hubo un momento en que dejó de hablar en tercera persona y se dirigió a los que tenía delante, uno por uno:
Es probablemente la frase más difícil de rebatir de todo el discurso, porque no discute con nadie: solo invita a cada persona a mirar su propia existencia. Todos los que aquella noche la escuchaban estaban vivos porque alguien, antes, dijo que sí.
El primer mensajero de la paz
Al principio de su intervención había contado el episodio del Evangelio en que María, embarazada, visita a su prima Isabel, y el niño que Isabel espera se mueve de alegría dentro de ella. Madre Teresa sacó de ahí una imagen que después repetiría muchas veces:
Un niño del que aún no se sabía nada, al que nadie había visto la cara, y al que ella colocaba en el centro de la historia. No como una promesa de persona: como una persona.
Y entonces hizo algo que casi nunca se cuenta
Del discurso de Madre Teresa se han escrito titulares durante décadas por esa frase dura sobre el aborto. De lo que dijo justo después, mucho menos. Y sin embargo es lo que explica quién era ella.
Porque Madre Teresa no se quedó en señalar el problema. Contó lo que su comunidad hacía todos los días, y lanzó un ofrecimiento concreto a las clínicas, a los hospitales y a las comisarías de Calcuta:
Ahí está la diferencia entre señalar y acompañar. Ella no le pedía a ninguna mujer que resistiera sola: le decía ven, que nos hacemos cargo. Denunciaba una situación, no condenaba a la mujer que la sufría. Y ponía a su propia comunidad a responder de lo que decía.
El discurso de Madre Teresa, 47 años después
El discurso de Madre Teresa terminó con un deseo que hoy suena casi igual de urgente:
Nosotros no somos Calcuta ni tenemos su fuerza. Somos un grupo de vecinos de Torrent que, desde hace años, hace exactamente lo mismo a nuestra escala: estar disponibles. Si hay una mujer que está pasando por esto, lo que necesita no es un discurso: necesita saber que alguien va a coger el teléfono.
Descarga la lámina con las frases del discurso
Siete citas seleccionadas, en una hoja lista para imprimir o compartir.
Leer el discurso completo
Estas son solo algunas de las palabras del discurso de Madre Teresa. El discurso entero —con las historias del hogar para moribundos, la familia hindú que compartió su arroz con los vecinos y el hombre que murió dándole las gracias— merece leerse despacio y está disponible íntegro aquí:
Fuente del texto íntegro: ACI Prensa. Las citas de este artículo se reproducen con fines informativos, con indicación de su origen: Madre Teresa de Calcuta, discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, Oslo, 11 de diciembre de 1979.
¿Estás embarazada y con miedo?
No estás sola. Te escuchamos sin juzgarte y con total confidencialidad. Cuéntanos tu situación y buscamos soluciones contigo.
También puedes ver todas las ayudas disponibles en España.
Fotografía de Madre Teresa: Túrelio, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0 DE). Composición gráfica: Torrent Sí a la Vida.